ACNUR: ENTREVISTA A REBECA CENALMOR

ACNUR: ENTREVISTA A REBECA CENALMOR

Hoy en Eduardo Sanz nos ha llamado la atención la entrevista que ACNUR ha publicado de Rebeca Cenalmor. Un ejemplo de compromiso de trabajo y de superación de dificultades. Así pues, para nuestros queridos clientes y amigos, hemos hecho un extracto de la misma:

 

«Mujer todoterreno. Apasionada por el aprendizaje continuo. Comprometida con su trabajo y su familia. Rebeca Cenalmor Rejas empezó su carrera humanitaria con ACNUR, la Agencia de la ONU para los Refugiados, en Sudán en el año 2009. Desde entonces ha trabajado en lugares tan distintos como Ginebra, Panamá y Tailandia, hasta su puesto actual como jefa de la Oficina de ACNUR en Guatemala.

La pasión por su trabajo es palpable durante toda nuestra conversación, así como su inconfundible acento. “Soy gallega y hablo mucho, si tienes que cortarme, me cortas”, bromea al principio de la entrevista. En el Día de la Asistencia Humanitaria, con su testimonio queremos rendir tributo a todos los trabajadores humanitarios que dedican sus vidas a ayudar a los demás.

Empezaste a trabajar como oficial de protección con ACNUR en 2009, en un programa de atención integral a refugiados en Sudán. ¿Qué te llevo a escoger una carrera humanitaria con ACNUR?

Yo soy licenciada en Derecho. Cuando empecé a estudiar quería especializarme en derecho mercantil y trabajar para una gran empresa, nada que ver con el mundo humanitario. Pero entonces me apunté como voluntaria para varias organizaciones sociales en España, incluida Cruz Roja. Aquel voluntariado cambió por completo mi percepción de lo que quería hacer en el futuro. En aquel momento no se me ocurría poder trabajar para las Naciones Unidas, lo veía como una posibilidad inalcanzable. Sin embargo, se abrieron varios puestos para trabajar con ACNUR a través del Programa de Oficiales Profesionales Jóvenes (JPO). Postulé y tuve la suerte de ser seleccionada, y hasta ahora.

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¿Qué es lo que más te gusta de tu trabajo?

Sin lugar a dudas, ver que el trabajo es útil. Hacemos un trabajo que tiene un impacto directo en las personas, y por eso sigo trabajando en ACNUR. También me encanta tener contacto directo con las personas. Somos una agencia humanitaria de terreno y tenemos que estar en contacto con personas refugiadas, solicitantes de asilo y apátridas, para entender directamente cuáles son los retos que están viviendo y poder darles respuesta.

Habrás conocido muchas historias impactantes durante tu carrera. ¿Hay algún caso que te haya marcado especialmente?

Me gustaría compartir una experiencia que viví en Sudán y que me marcó. En aquel momento yo trabajaba en un campo de refugiados en Kasala, al este del país. La región se caracterizaba por ser una de las situaciones de refugiados más prolongadas del mundo, con llegadas constantes de personas de Eritrea, Etiopia y Somalia. Entre ellos, un número muy grande de niños, niñas y adolescentes no acompañados. Yo interactuaba directamente con ellos porque uno de mis objetivos de trabajo era fortalecer el sistema de protección infantil. En una de las muchas entrevistas que tuve, conocí a un niño de 8 años que había escapado de Eritrea huyendo del reclutamiento forzado. Al enterarse de que su familia corría peligro, había regresado hasta dos veces para después volver a huir, solo. Realmente son situaciones así las que te hacen darte cuenta de que hay que apoyar a estos menores de edad. De hecho, uno de mis mayores hitos en el campamento de Sudán fue trabajar en el establecimiento del primer centro para el cuidado de los niños y adolescentes no acompañados.

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La pandemia de la COVID-19 ha traído nuevos desafíos. ¿Cómo se ha adaptado el trabajo de ACNUR en Guatemala?

Con la COVID-19 tuvimos que reorganizar la operación. Lo que queríamos conseguir era que el trabajo más fundamental no parase. Nuestro compromiso es “quedarnos y responder” (stay and deliver) la premisa que el Alto Comisionado de ACNUR ha lanzado a todas las operaciones. Guatemala ha sido un ejemplo claro de ello. ¿Cómo lo hemos hecho? Al inicio de la pandemia cambiamos muy rápidamente de la asistencia humanitaria a la asistencia en efectivo que permite una mayor independencia de las personas, ampliamos los criterios de vulnerabilidad para recibir ayudas y, durante estos meses, hemos mantenido el monitoreo fronterizo y continuado con las entrevistas de casos muy vulnerables.

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FUENTE: para más información pinche aquí.

 

 

by Eduardo Sanz

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