Aligot

El adictivo puré de patatas y queso que nos enloquece.

Quizá su nombre, Aligot, no te diga demasiado en un primer momento. Pero si concretamos un poco más y hablamos de un sabrosísimo puré de patatas, con queso, mantequilla, crema fresca y un poquito de ajo… es probable que las papilas gustativas empiecen ya a funcionar. ¿Quién puede resistirse a una combinación de ingredientes como ésa?

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Para encontrar el origen del Aligot debemos viajar a Francia, al macizo de Aubrac (una región natural, en la confluencia de los departamentos de Cantal, Aveyron y Lozère). Según se cuenta, los monjes de esta zona obsequiaban a los peregrinos que iban camino de Compostela con esta receta humilde a base de patatas y queso. La idea era que repusieran fuerzas con ‘algo’ (aliquid, en latín, que después derivaría en el término Aligot) con lo que llenar el estómago.

La receta se fue popularizando y hoy día es una guarnición muy conocida en esta región francesa, asociada a días de fiesta, de mercados y ferias locales… En definitiva, a ocasiones un poco más especiales y esporádicas. Su contundencia hace que no sea, lógicamente, una guarnición para todos los días, sino más bien un capricho gastro esporádico. ¿Sus mejores acompañantes en la mesa? Pues, al igual que el puré de patatas convencional, se trata de una preparación realmente versátil. En Francia suelen acompañarlo habitualmente con salchichas, aunque también es buena pareja de otras carnes, verduras asadas, incluso pescados.

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EL QUESO, PIEZA CLAVE PARA UNA TEXTURA IRRESISTIBLE

En cualquier receta tradicional de Aligot que consultemos podremos comprobar que el queso utilizado para su elaboración es Tome Fraîche (en la imagen inferior). Una variedad, también con origen en la región de Aubrac, que se elabora con leche cruda de vaca. Se trata de un queso fresco cuyas características hacen que luego, al fundirse, el puré adquiera una textura muy característica, elástica, esponjosa e hilada.

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Es cierto que hoy día es posible hacernos (internet mediante) con prácticamente cualquier producto que deseemos. Pero si tenemos dificultades para encontrar este queso galo, podemos sustituirlo por otro similar o, simplemente, uno que nos guste. Incluso puede resultar una buena idea utilizar una mezcla de quesos, por ejemplo, mitad de Gruyère rallado y mitad mozzarella (este último nos ayudará a conseguir esa textura hilada propia del Aligot).

LA RECETA DE ALIGOT, PASO A PASO

Si llegado este momento te apetece colgarte el delantal y ponerte manos a la obra para cocinar un rico Aligot, a continuación mostramos el paso a paso (solo tienes que pulsar sobre la imagen inferior para acceder al modo elaboración). Verás que se trata de una receta muy sencilla y perfecta para dar una toque diferente a tus guarniciones con patata. Eso sí, prepara bien tus bíceps… ¡porque los vas a necesitar!

 

  • 800 g de Patatas
  • 400 g de Queso Tome frâiche
  • 50 g de Mantequilla
  • 1 diente de Ajo
  • 150 g de Crême fraîche
  • Sal
  • Pimienta

1.

Lo primero que debemos hacer es cocer las patatas en una cazuela con abundante agua durante 20 o 30 minutos en función de su tamaño. Para saber si están cocidas bastará con introducir un cuchillo (deberá entrar y salir con facilidad).

2.

Una vez cocidas, pelamos las patatas y las disponemos en un recipiente amplio. Salpimentamos con sal y pimienta negra, y agregamos el diente de ajo muy picadito.

3.

Comenzamos a prensar las patatas para ir formando el puré (si dispones de prensapatatas, mejor. Si no, con un pasapurés será más que suficiente) . Sea como sea, aquí lo importante es obtener un puré fino, sin grumos y con textura homogénea.

4.

Una vez chafadas las patatas, añadimos la mantequilla (atemperada previamente) y mezclamos bien hasta que quede integrada. Por cierto, importante: la mezcla, según la tradición francesa, debe hacerse siempre con cuchara de madera

5.

Ahora añadimos la ‘crème fraîche’ (no es difícil de encontrar, pero si no, podría sustituirse por la misma cantidad de nata para cocinar). Seguimos removiendo hasta que quede bien integrado todo.

Una vez que hemos obtenido una mezcla homogénea vertemos en una cazuela que pondremos a fuego bajo o medio-bajo.

 

Es hora de añadir el queso. En la receta tradicional se utiliza la variedad ‘Tome fraîche’, que se un queso fresco de montaña originario de la región de Aubrac, perfecto para dar al Aligot esta textura elástica tan característica. Lo que ocurre es que no siempre es fácil encontrarlo fuera de Francia. Así que puedes probar a sustituirlo por otro queso de tu preferencia. Una buena opción es, por ejemplo, utilizar una mezcla de quesos: 200 gramos de Gruyére rallado y 200 gramos de Mozzarella (este queso de origen italiano nos ayudará a dar esa textura hilada).

 

Llega el momento de ‘hacer un poco de brazo’. Poco a poco y con paciencia deberás ir removiendo el contenido de la cazuela, haciendo formas de ‘ocho’, hasta que el queso y el puré de patata formen un todo, una única mezcla. Para ayudarte puedes ir levantando el puré con la cucharada, mientras lo vas desprendiendo de las paredes de la cazuela. El objetivo, como decimos, es obtener una textura elástica.

Consejo: Una vez elaborado, el Aligot debe servirse bien caliente. En Francia les gusta mucho acompañarlo con salchichas asadas. Si no vas a servirlo inmediatamente, recuerda que deberás calentarlo de nuevo para que recupere su textura.

 

Fuentes : HOLA!    FOTOGRAFÍAS : ADOBE STOCK 

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by Eduardo Sanz