Artículo: De cómo un destructor atacó un submarino con Patatas

Es la historia de cómo los marineros del Destructor USS O’Bannon tuvieron que echar mano de los más que socorridos tubérculos al enfrentarse a un submarino japonés en el Pacífico durante la Segunda Guerra Mundial.

El 5 de abril de 1943 tendría un encuentro por el que pronto se haría célebre. Muy temprano aquella mañana, una veintena de kilómetros al suroeste de la Isla Finuana, un vigía avistó entre las olas una sombra. Era el submarino japonés RO-34. En un principio, el Capitán del O’Bannon Edwin R. Wilkinson dio la orden de embestirlo, como se esperaba de un destructor, pero cuando la proa del navío se acercaba ya peligrosamente a su blanco, un oficial sugirió a Wilkinson que podría tratarse de un submarino minador, y que un choque directo podría causar una explosión que hundiera ambas naves. En el último momento, el O’Bannon evitó el choque tras una maniobra desesperada, pero quedó justo a un lado y en paralelo al submarino. Los marinos japoneses reaccionaron alcanzando los cañones de 3 pulgadas de superficie para atacar al O’Bannon, pero en ese momento, los marineros de cubierta del destructor, desarmados, cogieron patatas de unos contenedores y comenzaron a lanzarlas contra los sorprendidos japoneses, quienes creyendo que eran granadas de mano, dejaron los cañones y se dedicaron a devolverlas hacia el destructor. En la confusión, al O’Bannon le dio tiempo de alejarse lo suficiente para utilizar sus propios cañones, que apuntaron al RO-34 y dieron en el blanco dañando la torre de mando, pero el submarino consiguió sumergirse, sólo para ser destruido con cargas de profundidad del O’Bannon. El submarino encontró en el fondo la tumba para su tripulación de 66 marinos y oficiales.

Después del evento, que llamó la atención de la prensa, la tripulación del hasta entonces desconocido destructor recibió una placa conmemorativa de la Asociación de Agricultores de la Patata de Maine por su “ingenio a la hora de usar nuestra orgullosa patata para ‘hundir’ un submarino japonés”, galardón que fue colgado en la cantina para la admiración de todos. Pero a pesar de su ilustre hazaña, el O’Bannon continuó su impagable labor durante el resto de la guerra, y se distinguió por ser el destructor más condecorado del conflicto, recibiendo 17 Estrellas de Batalla e incluso la Mención Presidencial (Presidential Unit Citation), el más alto honor dedicado a barcos de la marina norteamericana por el “extraordinario heroísmo en acción contra un enemigo armado”. Por su contribución a la victoria, fue asignado como uno de los destructores escolta del acorazado Missouri en la Bahía de Tokio el día de la rendición de Japón. En su larga vida (fue desguazado en 1970) el O’Bannon fue un buque ampliamente galardonado, pero todo el mundo lo recordará como el destructor que atacó a un submarino con patatas.

De: cienciahistorica.es, FEBRERO 15, 2015 POR JGBARGALA

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by Eduardo Sanz