Artículo: Pijo contra Acho, duelo a muerte de las patatas fritas murcianas

¿Y tú de qué eres, de Acho o de Pijo? Puede que en el resto de España esta pregunta suene a arameo, pero en Murcia son dos coletillas habituales: “acho” (diminutivo de “muchacho”) y “pijo”, palabra polisémica de amplio espectro. Dos marcas rivales de patatas fritas se han apropiado de ambos términos “made in Murcia” para escenificar un duelo a muerte a la hora del aperitivo.

La primera bala la disparó Acho Qué Bueno, una empresa fundada por unos advenedizos en el mundo del snack: “Estaba tomando el aperitivo con mi socio y se nos ocurrió que un producto murciano con la marca Acho podía tener fuerza -me cuenta por teléfono Julio Baeza, cofundador de la empresa-. Nos pusimos a analizar y, finalmente, decidimos que el producto podría ser unas patatas fritas, que se consumen bastante”.

Dicho y hecho, dos años -y bastantes penalidades después- el 27 de julio de 2015 la primera remesa de patatas Acho llegaba a las tiendas murcianas. El éxito fue inmediato, me explica Baeza, y la clave estuvo en las redes sociales: “Nos presentamos en sociedad con una imagen en Facebook, compartida entre 300 amigos, y al día siguiente la habían visto 400.000 personas…” con un inestimable empujón de Cabronazi. A partir de ahí, se desató la locura: “las patatas (y el resto de los snacks que hemos lanzado después) se agotan en las estanterías, y nos han llamado de las empresas de distribución más grandes de Murcia… pero seguimos apostando por los autónomos”.

Pero no es fácil bailar claqué sin pisar algunos callos. La irrupción de la nueva marca pilló con el pié cambiado al campeón local, Patatas Rubio, que vio cómo su vetusta oferta quedaba obsoleta ante el brío de marketing de Acho Qué Bueno. Rubio -que lleva vendiendo papas fritas a los murcianos desde 1965- convocó una cumbre de emergencia de la que salió Patatas Pijo, el antídoto perfecto contra Acho.
Patatas Pijo utiliza las mismas armas que su rival: una marca divertida surgida del hablar murciano (“Pijo qué rico” frente a “Acho qué bueno!”), un producto de calidad (con la inevitable “sal del Mar Menor”, glups) y una fuerte presencia en redes sociales, donde se juega con la complicidad del consumidor y se alardea de localismo: Pijo Qué Bueno tiene 4.300 seguidores en Facebook, algo menos de un tercio de los casi 15.000 que ya siguen a Acho en la red social por antonomasia.

Más allá del chiste del duelo Acho/Pijo, Julio Baeza asegura que Acho Qué Bueno “es una marca que tiene estilo, capaz de transmitir los valores murcianos: el murciano sabe comer, es divertido, en Murcia se hacen productos espectaculares… creemos que no debes perder ese deje murciano”.

De: cookingideas.com. Por Iñaki Berazaluce | 20.08.2016 | 10:42 h.

by Eduardo Sanz