Día Internacional de la tortilla de patatas

Junto a la paella es el plato más representativo de nuestra gastronomía. Hasta el punto de que recibe el nombre de ‘tortilla española’ y es de las recetas más exportadas de nuestro país a todo el mundo. Asimismo, es una de las tapas más solicitadas en nuestros bares, en formato de pincho, y también tiene su Día Internacional, que es el 9 de marzo, aunque hay lugares que lo celebran en otras fechas distintas.

No se sabe exactamente quién o cuándo se inventó. Hay varias teorías al respecto: quienes fijan en 1604 su nacimiento, de la mano del cocinero belga Lancelot de Casteau; otros que lo sitúan en 1817 durante el sitio de Bilbao en la Primera Guerra Carlista y se atribuye al general Tomás Zumalacarregui que buscaba un alimento nutritivo y barato para sus tropas; y existe una evidencia más: el libro La patata en España: historia y agroecología del tubérculo andino confirma que la primera referencia documentada de la tortilla de patatas aparece en la localidad extremeña de Villanueva de la Serena (Badajoz) durante el siglo XVIII.

Hoy os traemos todos los trucos para hacer una tortilla de patatas perfecta:

  1. Coge nuestra bolsa Patata de IV Gama Dado 10×12, Tiene una forma de cubo con unas proporciones de 10mm por 12mm de tamaño. Solo se realiza con Variedades aptas para un cocinado de alta calidad: Monalisa, Agata,…, que son patatas multiusos, que sirven tanto para el frito como para el cocido, y dan un excelente resultado.
  2. Para cocinar las patatas y la cebolla puedes optar por varios métodos. 
    1. Freír las patatas y las cebollas en sartén: utiliza una sartén honda con abundante aceite y primero a fuego suave cocina las patatas junto con la cebolla (hay quien las cocina por separado aunque a mi me gusta cocinarlas juntas) y un poco de sal durante unos 20-25 minutos para que se ablanden.  Después sube la temperatura del fuego y cocínalas unos 5 minutos más o hasta que empiecen a dorarse levemente. Saca las patatas y la cebolla con una espumadera de la sartén para que escurran un poco el aceite sobrante y resérvalas en un bol. Reserva también el exceso de aceite.
    2. Cocinar las patatas y las cebollas en microondas: colócalas en un recipiente apto para microondas o en un bol apto para microondas y tapado con papel film. Haz unos agujeros con un tenedor (en el caso del bol con papel film) y cocina durante unos 8 minutos a máxima potencia. Comprueba en qué punto están las patatas y las cebollas, si están tiernas (sin llegar a hacerse puré, simplemente que no estén crujientes) ya están listas y si no es así dales otros 2 minutos más o hasta que lo estén. Puedes utilizarlas tal cual (echándoles un poco de sal) pero mi recomendación es que, una vez estén tiernas, puedes ponerlas con un poquito de aceite y sal en una sartén honda a fuego medio y darles unas vueltas para que se doren un poco.
  3. Casca los huevos en un bol y échales un poco de sal. Bátelos un poco hasta que la mezcla sea homogénea, nada más, no es necesario crear ninguna espuma.
  4. Añade a ese bol las patatas y las cebollas, mézclalo todo bien y mientras pon la sartén a fuego medio con un poquito de aceite (si antes habías preparado las patatas y la cebolla en la sartén puedes utilizar un poco del aceite que había sobrado).
  5. Echa la mezcla en la sartén y remuévela un poco para que se dispersen todos los ingredientes.
  6. Cuando notes que se ha cuajado por abajo (puedes comprobarlo moviendo un poco la sartén y viendo que todo va junto en un bloque unido y despegado de la sartén), entonces es cuando debes darle la vuelta.
  7. Para darle la vuelta coge una tapadera o plato de mayor tamaño que la sartén, cúbrela y ahora vuelca todo el contenido de la sartén en el plato o tapadera, de forma que ahora puedas ver la parte cuajada de la tortilla por arriba. Con cuidado, escurre la tortilla de nuevo del plato a la sartén para que se cuaje por ese lado.
  8. Ahora el punto lo decides tú. Si prefieres que la tortilla quede un poco líquida por dentro, pon el fuego un poco más fuerte (solo un poco) para que se cuaje rápidamente por fuera y apártala a un plato. Si quieres que quede perfectamente cuajada mantén el fuego muy suave para que no se queme por fuera pero que el interior se cuaje perfectamente. Podrás hacer la prueba con un palillo, introduciéndolo para comprobar cuanto de líquido está el interior. ¡Y lista!

fuente 1 y 2

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by Eduardo Sanz