Eduardo Sanz: Se consolida el uso del control biológico en España

El campo almeriense va por buen camino. Es así desde la ya ‘famosa’ crisis del isofenfos metilo, que se produjo en diciembre de 2006, cuando la agricultura de Almería le dio la vuelta a la ‘tortilla’ y apostó por el uso masivo del control biológico como sistema para garantizar la calidad y la seguridad alimentaria de los cultivos, un modelo mucho más respetuoso con el medioambiente por aparcar la utilización de productos fitosanitarios, que quedaron desde entonces en un segundo plano.

Desde entonces, el uso del control biológico se ha extendido por los invernaderos, consolidándose como la mejor tarjeta de visita ante la gran distribución, así como ante el cliente final, aunque ninguno de los dos está dispuesto a pagar el valor real que este esfuerzo ha tenido en tan sólo nueve años, una labor de promoción y marketing que supone aún un reto pendiente desde la producción en origen.

Así se constató ayer en la presentación de los resultados de un informe que ha realizado la Interprofesional de Frutas y Hortalizas de Andalucía (Hortyfruta), en colaboración con el respaldo económico de la Junta. Se trata del ‘Estudio cualitativo sobre el uso del control biológico en los cultivos bajo invernadero de la costa de Almería y Granada’ elaborado desde junio hasta septiembre de 2015, en el marco de la campaña ‘I love bichos’.

El informe recoge las conclusiones de un total de 1.145 encuestas realizadas en 57 localizaciones de Almería y de la costa de Granada, que destacan que la mayoría de los agricultores del Levante, Poniente almeriense así como de la costa granadina consideran que el uso del control biológico seguirá creciendo, además de su satisfacción por los buenos resultados de este sistema.

El presidente de Hortyfruta, Francisco Góngora, destacó el hecho de que, «por primera vez, se conoce la opinión de los agricultores de primera mano», además de que servirá de guía para dar continuidad al trabajo desarrollado con la campaña ‘I love bichos’.

Jan van der Blom, responsable del Departamento de Técnicas de Producción de Coexphal, desgranó los datos del estudio y apuntó que ya casi el 100% de los cultivos de pimiento usan control biológico, los de tomate se encuentran al 85%, mientras que los de berenjena alcanzan el 80%. Van der Blom reconoció que aún queda margen de mejora en las cucurbitáceas: pepino, calabacín, melón y sandía, pues el pepino usa control biológico en el 47% de su superficie, el calabacín en el 30%, la sandía en el 57% y el melón en el 44%. En conjunto, supone que el 75% del área invernada usa control biológico.

El experto de Coexphal considera que este sistema productivo se utiliza menos en cucurbitáceas debido a que son cultivos de ciclo corto donde es difícil establecer una población suficiente de insectos auxiliares y se necesita menos mano de obra, por lo que hace que se apuesta por los químicos para estos cultivos.

Fuente: elalmeria.es. Fecha de publicación: 18/12/2015

This entry was posted in Sin categoría. Bookmark the permalink.

by Eduardo Sanz