Curiosidades: Adolf Hitler Thomas Patatas es un nombre real, pero sus padres irán a prisión por otro crimen

De tanto en cuanto sucede: un grupo de seres humanos trasciende al tiempo y al espacio para adentrarse en el corazón del resto de sus congéneres. En ocasiones se debe a su indudable valía y brillantez. En ocasiones, las más divertidas, las causas son más prosaicas, y obedecen a los incomprensibles mecanismos que operan en su cerebro. El turno hoy es para los padres de Adolf Hitler Thomas Patatas.

Sí, el nombre es real, como han recogido numerosos medios de comunicación, y a esta hora es el hito viral de fin de año que el mundo necesitaba. Los autores de tan esperpéntico bautizo son dos luminarias del Reino Unido llamados Adam Thomas y Claudia Patatas. Juntos se unieron a National Action, una formación neonazi perseguida por la justicia británica desde su fundación en 2013, y decidieron tener un hijo como prueba irrefutable de su amor.

¿Amor por quién? Por Adolf Hitler, naturalmente. National Action funcionaba como polo de atracción para los numerosos neonazis británicos que clamaban con orgullo su adscripción extremista y violenta, aquellos demasiado tontos como para disimular su ideología total. En 2016, un juzgado británico procedió a su ilegalización por su clara voluntad de acabar con el régimen democrático y de exterminar a numerosas capas de la población.

Desde entonces, Thomas, Patatas y compañía han operado desde las sombras, reuniéndose periódicamente en secreto y bajo la atenta mirada y fiscalización de los medios de comunicación locales (aquí vemos a un reportero de la BBC increpando en la calle al supuesto fundador del movimiento). National Action es el primer grupo ultraderechista prohibido en Reino Unido desde el final de la Segunda Guerra Mundial.

Y en este magma, de indudable valía intelectual, surge Adolf Hitler Thomas Patatas. La criatura ha pasado por toda clase de desdichas desde que sus dos padres lo trajeran al mundo. Más allá de su inefable nombre (el apellido de la madre, portugués, añade un punto de comedia trágica irresistible), ha tenido que posar de forma frecuente junto a esvásticas gigantes y uniformes del Ku Klux Klan. No hubo lugar común del parafacismo que sus padres no frecuentaran.

La investigación judicial ha arrojado algo de luz sobre el asunto y las peculiares tradiciones familiares de los Thomas Patatas. El registro policial se topó con un sinfín de simbología nazi (de las SS, ante todo, aunque también esvásticas horribles hechas a mano con trozos de cartón) y un pequeño arsenal de armas blancas. Se sabe que otro de los miembros de National Action, Darren Fletcher, enseñó a su hija a darle la bienvenida con el saludo nazi.

Todos ellos han sido condenados por pertenencia al grupo, de carácter violento y subversivo, y por sus ideas extremistas y totalitarias. Thomas pasará seis años y seis meses en prisión, y Patatas otros cinco. No es mera teoría: el padre del desdichado bebé contaba con un pequeño manual para la fabricación de una bomba hallado durante el registro policial. Su condena es más dura en consonancia.

¿Puedes llamar a tu hijo Hitler?

Es decir, los padres, por absurdos que fueran, no van a ir a la cárcel por bautizar a su hijo como “Adolf Hitler Thomas Patatas”. ¿Pero cómo pudieron llamarlo así en primer lugar?

Puede que su estancia en prisión no se deba a tan infortunado nombre, pero podría haber sido así. Reino Unido cuenta con ciertas normativas que protegen a los niños de nombres abusivos ideados por sus padres. Según el Registro General del país “no hay restricciones” a la hora de bautizar a un hijo, pero sí casos excepcionales (como aquellos en los que el nombre pudiera resultar ofensivo como, err, parece ser el caso).

Lo cierto es que no ha trascendido qué será del niño o cómo diablos llegó a llamarse “Adolf Hitler”. En otros países la probabilidad de que unos progenitores pudieran llegar tan lejos es mucho menos probable. En España las normas sobre el bautizo de niños y niñas son muy estrictas, y previenen a los pequeños de recibir nombres que puedan denostarles moralmente, suponerles un perjuicio (como hubiera sido el caso) o banalizarles (no puedes llamar a tu hijo “Jarrón”).

El listado de nombres prohibidos a lo largo del mundo es muy largo. En Mental Floss recopilan unos cuantos. Nutella en Francia, Akuma (diablo) en Japón, Puente en Noruega, Osama Bin Laden en Alemania, Robocop en México, Anal en Nueva Zelanda, @ en China, Metallica en Suecia, Chow Tow en Malasia, Monkey en Dinamarca, Nirvana en Portugal (entre un listado de 2.000) o Venerdi (Viernes) en Italia. La lista sigue y sigue.

Lo que no significa que haya excepciones. Se sabe que algunos lumbreras han logrado colar nombres apologéticos del nazismo en los registros civiles. En Estados Unidos, por ejemplo, hay varios casos. El más célebre, el de un padre de Nueva Jersey, Heath Campbell, que decidió bautizar a sus vástagos del siguiente modo: JoyceLynn Aryan Nation Campbell, Honszlynn Hinler Jeannie Campbell y Adolf Hitler Campbell.

Incomprensiblemente, el registro del estado sólo impide a los padres utilizar números, símbolos u obscenidades, pero no apologías del nazismo. Años después, el mismo prodigio de la estupidez se cambiaría el nombre a “Isidore Heath Hitler” en el aniversario del fin de la Segunda Guerra Mundial. Junto a él, los Thomas Patata han pasado a engrosar el ránking de los neonazis más ridículos de la historia de la humanidad.

De: magnet.xataka.com, MOHORTE @mohorte.19 Diciembre 2018 – Actualizado 22 Diciembre 2018, 20:26

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by Eduardo Sanz

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