Receta: Cottage pie. Receta tradicional británica

El cottage pie es un pastel de carne tremendamente popular en el Reino Unido, especialmente entre los más pequeños. Está compuesto por una base de carne picada de ternera, cocidas a fuego lento con verduras y caldo de carne, que se cubre de puré de patatas y se gratina al horno. Un plato económico, sencillo y que, por lo general, gusta a todo el mundo.

Ingredientes (4 personas):

  • Para la base de carne picada: 1 diente de ajo, 1 cebolla, 2 zanahorias, 1 rama de apio (opcional), 500 g de carne picada de ternera, 1 cucharada de harina de trigo, 1 cucharadita de concentrado de tomate, 400 ml de caldo de carne, 100 ml de vino tinto, 2 cucharadas de salsa Worcestershire, 1/2 cucharadita de tomillo picado, aceite de oliva suave, sal y pimienta negra molida.
  • Para el puré de patatas: 400 g de patata nueva, 100 ml de nata líquida, 50 g de mantequilla, 50 ml de agua de la cocción de la patata, 25 g de queso rallado (tipo cheddar), sal, 1 hoja de laurel y pimienta blanca molida.

Preparación:

Comenzamos preparando las verduras y, para ello, pelamos y picamos finamente el diente de ajo. A continuación, pelamos y picamos en trozos no demasiado pequeños la cebolla, las zanahorias y, en caso de utilizarlo, el apio. La receta tradicional lleva apio aunque yo no lo he utilizado pues tiene un sabor muy particular que no me gusta en exceso, pero esto es completamente opcional.

Calentamos un poco de aceite de oliva en una cacerola de base amplia y sofreímos la carne picada, lo suficiente para darle color. La retiramos y reservamos. Añadimos un poco más de aceite y pochamos el ajo, la cebolla, las zanahorias y el apio, a fuego muy suave durante, aproximadamente, unos 20 minutos.

Añadimos la harina, removemos hasta integrar. Entonces incorporamos la carne picada y sofrita, el concentrado de tomate, el caldo de carne, el vino tinto, la salsa Worcestershire y el tomillo. Aumentamos la potencia del fuego y, cuando alcance el punto de ebullición, la bajamos y dejamos reducir el conjunto, a fuego suave durante unos 45 minutos sin tapar.

Mientras tanto, preparamos el puré de patatas. Para ello, pelamos y cortamos las patatas en trozos de igual tamaño. Llenamos una cacerola con agua, agregamos una cucharadita de sal y la hoja de laurel y la llevamos a ebullición. Introducimos las patatas y cocemos hasta que estén tiernas, es decir, cuando pinchemos con un palillo y este penetre en la patata sin dificultad.

Retiramos la patata del agua de cocción, reservamos un vaso de esta última y desechamos el resto. Machacamos la patata con un prensa patatas o un tenedor, procurando que no queden restos de patata sin machacar. Si disponemos de un pasa-purés, mejor que mejor, pues este utensilio es perfecto para la tarea.

Limpiamos la cacerola con papel absorbente y calentamos en ella la mantequilla, la nata líquida y el queso rallado, hasta obtener una mezcla homogénea. Agregamos la patata machacada y removemos hasta integrar. Ajustamos el punto de espesor con el agua de cocción de la patata que tenemos reservado. Salpimentamos al gusto y removemos hasta que la mezcla esté bien cremosa.

Cubrimos la base de una fuente apta para horno con la mezcla de la carne picada, repartiéndola bien por toda la superficie y dejándola enfriar antes de cubrir con el puré de patatas. Horneamos a 220 ºC durante 20 minutos o hasta que la superficie adquiera un todo dorado. Podemos espolvorear la superficie con queso o pan rallado, si queremos darle un punto extra de sabor.

De: directoalpaladar.com, por CARMEN TÍA ALIA 

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by Eduardo Sanz